martes 17 de enero de 2012

Los gringos y el taxista.

Un taxista me dijo que odia a los “gringos”. Me comentó que en sus trayectos suele cobrarles el doble de lo que se asume cotidianamente y que en un día, incluso, llegó a capitalizar $1600 por varias horas al aplicar su tarifa con los extranjeros. Después me dijo, con cierta amargura, que se comportaba de esta forma no sólo por el interés económico, sino porque ellos, cuando llegan a México se la pasan de “maravilla” mientras que a los Mexicanos, allá, los tratan como perros. En una de esas empezó a enlazarlo con su historia familiar: a uno de sus primos lo mataron guardias fronterizos en los E.U.A. Cierto vecino que sobrevivió le contó que le dispararon por la espalda y desde entonces, el taxista, juró a su primo asesinado que se las cobraría de alguna manera. Y se las cobra.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada