
El ojo y la bala.
Y bueno, confieso que de todas las fotos que he tomado, esta es la más personal.
¿Qué quiere decir eso?, simplemente que me emociona hasta la médula.
Y no es egocentrismo, es reconocerme socialmente entre las manifestaciones de otros: identificarme, movilizarme.
La tomé en Santiago, en el 2009. En una de las épocas más conflictivas de mi existencia. Quizá la revolución interior comenzó a raíz de esta chispa: como señal de un crecimiento personal a raíz del otro, como espejo. Pero de un otro masivo y en constante lucha.
Últimamente cuestiono mucho la razón de mi existencia, en mis recursos, en el porqué vivir. No es cosa fácil. Cuando llegas a cierta edad, cierta etapa, en sitios en donde quizá jamás pensaste hallarte y con perspectivas poco claras. Lo único que tengo como meta fija es eso: luchar, luchar, disfrutar la búsqueda. Pero en el otro. Y sola. No en esa soledad mal comprendida, sino en aquella que me fortalece para convertirme en la que quiero ser, en el otro, en la otra, en mí misma. Y sí, con redundancias, con errores, en deconstrucción.
Por cierto, últimamente estoy aquí, por si gustas visitarme:
http://bordadocristalino.tumblr.com/
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