Últimamente el optimismo no me va. Se ha esfumado, cobarde, en alguna rendija de eventos improbables. Tampoco la busco. Rgresará, quizá, en algún punto de la vida en que la estabilidad y el hogar no sean paradojas, ni grandes ironías. Ahora, todo tiene un olorcito de crudeza y realismo tamaño gigante. Está bien, las cosas pasan, y es tiempo de ver todo de manera práctica, aún cuando las decisiones no sean gozosas. Total, cada emoción pasa en un trenecito de estrellas y fantasmas fugaces que te entusiasman, te rompen, o simplemente te hacen un poquito más cruda. Como un ente dinámico. así es, el pinche corazón y las prioridades a los 25.
domingo 5 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada